MUNDO DE SIMULACIONES

(Dedicado a Rachid y a Brahim,
que compartieron conmigo sus
duras vivencias para buscar
una nueva vida)

Este es un mundo de indefensiones
donde las estaciones fluyen y se quedan,
un mundo de simulaciones
donde el calendario es una rueda inexistente,
en el universo del muchacho
saliendo de la oquedad oscura
de un camión negro, embozado, furtivo.
Agarrado y camuflado y abrazado
como un niño a los pechos de su madre,
a las ruedas grasientas, malolientes
repugnantes de gasoil y humaredas que doblegan.
Es un Getsemaní que respira,
transparente, nítido.
Ha sobrevivido en el barranco,
precipicio abismal.
Abre los ojos a la luz que lo ciega.
Pide agua, su voz es agua.
Pide pan, su cuerpo es maná.
En este mundo de simulaciones el muchacho                                                                 es desahucio, designio amurallado.

Hambre, calumnia mercenaria.

Desesperación, esclavo en tierra de nadie.

Huida, extranjero sin retorno.

Vacío. Nada.

Indefensión ante la mirada del poder               .

Y otro muchacho y otro y otro,
piel oscura y pelo negro,
ojos brillantes,
y manos finas,
y pies de barro,
cruzan el océano,
el mar ¡Olimpo de sueños!,
son civilización,
supervivientes de esperanzas.
En una balsa, sustento irregular.
El firmamento.
La profundidad.
Unos visitantes les acompañan
toda la travesía
en una noche inacabada.
Delfines, ¡majestuosos seres,
bailan, brincan!
durante el vuelo entre aguas,
“ …estuvieron todo el tránsito con nosotros…”
me dice la voz del muchacho.

Rompieron sus cadenas
con alianzas de sueños.
Se agarran a la manta
que el guardián de la noche
como un milagro les tienden,
y se cobijan y se abrigan.
Tienen los años
en los que la palabra muerte
no es posible aún.
Este es un mundo de simulaciones.

Estándar

Es posible

Es posible que en este instante llegara yo,

con la luz perdida entre mi cuerpo

y el payaso de la mitología

y la paz de ser compañeros

entre rosas y un mar no muy lejano.

Quizás escuches hoy mis pasos

en esta mi historia perdida

y puebles tu casa

del agua púrpura de ayer,

Es posible que un minuto

sea el escenario de dos cuerpos

con signos de presagios entre mis dedos,

y un tiempo de amor no muy lejano,

y un mar de besos entreabiertos

entre árboles de viento

 y una azul caricia.

 

Estándar