Y rompo cadenas

Sentada en el sillón de mi bisabuelo,
un atardecer cálido envuelve el balcón
de bocas de dragón, caléndulas, orquídeas.
La luz se filtra por los poros de mi piel.
Como un canal es mi cuerpo ataviada de ti,
domesticada sin darme cuenta
de lo que dicta el sistema establecido.
Una costilla de adan, ¡ya lo dijo yabé!,
un mal viento se enreda en el balcón.
Ese atardecer suave es un clérigo oscuro
que lleva en su hombro una atmósfera de desolación.
Instantes después sentí ser dueña,
(a pesar de los tumultos que venían a mi mente),
de un aire de fuego con olor a eva liberada,
un eco rastreando mi sangre
que me devolvió la palabra que soy:
un cuerpo en su lucha cotidiana por ser libre.
Y rompo cadenas de adanes.

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4 thoughts on “Y rompo cadenas

  1. Antonia Caballero dice:

    Lola me gusta ese devenir de los pensamientos de esa mujer sentada en el sillón de su bisabuelo, que al final consigue ser ella misma, liberarse de las cadenas del papel de mujer en el teatro de la vida.
    Sabes llegar a quien te lee, por un momento me he visto a mi sentada en el escalón que tiene mi balcón.

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