Renací en las sombras

Renací en las sombras
donde no caben las palabras
mis labios incontenible
y tus manos
y un valle abierto.
Con cautela mi quebrantado
cuerpo deposito
en tu cuerpo y en tu piel
mas viento y más frágil.
Y sentir que soy tu aliento
entre la espiga
en la orilla de la noche,
el deseo imaginable
el lento océano.

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El sueño: maltrato

Esta noche pasada he tenido un sueño extraño: “veo a una mujer acurrucada entre mantas, oculta su rostro. Tiene miedo. Tiembla. Está paralizada. Un hombre entra en el dormitorio, la mira con desprecio y gesticula como insultos. Ella no dice nada, solo llora”. Me despierto.
Hoy a las cinco de la tarde, me asomo al balcón, y allí esta esa mujer; manos blancas, alma rota, Sentada en un banco, tan solo como ella. Parece ausente. Salgo rápida. Me acerco, me siento en el otro extremo. La miro. La siento. Aunque ella no lo sepa, la acompaño. Reconozco a la mujer de mi sueño.
Y brota el dolor
esto es sufrir
ya sola muriendo
vacío en nada
muere el amor
entre miedo y soledad
tiembla el cuerpo
y los ojos llorosos
y un desamor.

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Quizá impasible

Quizá impasible
he llamado a la muerte.
Nunca sus dedos se hincaron
como ayer
como un sollozo
como un pecho encabritado.
No Amor,
no beses
el rostro delirante
de la muerte,
su aroma
afrodisíaco,
deja su anhelo
de alas oscurísimas
que se escapen
por corrientes desoladas
¡ desérticas corrientes ¡
sombra para siempre.

Y dime noche
el olor de tu rostro
entre el aliento
de mi boca
fermentada.
Ahora.
Un instante ciego
besa mis pechos de celindas
o cubre fugaz mi sexo
de tumultos
en este tiempo-
Un instante ciego.

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