Soy tanto de ti

La luna va ocultando
su rostro blanco
bajo la marcha triunfal
de la tormenta.

La música inunda
el corazón oscuro
de golondrinas eclipsadas.

El viento acecha de cuajo
tu costado
que me abruma
y que me enciende.

Hasta el polvo improbable
el infinito
y minúsculo universo,
habitan en el hueco
entrañal de mi existencia,
en la mísera piel
de cristal envejecida.

Oh tierra opaca
perfume otoñal
en que me envuelvo,
porque soy tanto de ti…
de nada…

Estándar

JUEGOS EN LA CIUDAD

Venía de calles de pueblo
donde las muchachas se peleaban
y amigaban al mismo tiempo,
cosas de niñas,( decían nuestras madres)
y de nuevo se retomaban las plazas
para jugar a la comba, al picanche, al burro.
Salta, corre, brinca,
¡como gacelilla va la niña calle arriba!.

Las peleas de las niñas del pueblo y ciudad se vivían de manera diferente,
en el pueblo se arreglaba sin interferencias, casi sin dolor.
Pero no en la ciudad,aquí los golpes son gigantes de plomo,
se agrandaba la desavenencia, salía de su órbita natural.

La madre-guerra intervino con voz de fuego,
no fue el ángel de risas y uniones.
Violencia en la voz y la palabra,
zarpazo brutal de animal enfurecido, dura-piedra-helada.
El Universo-niña se quebró en su centro de pueblo natural,
corazón acelerado, lloroso,estrella hundida.

la calle se quedó vacía, no había ni gomas para saltar ni juegos de escondite.
Un hueco oscuro, muy oscuro y un dolor hondo, un hondo pozo.
La inocencia fue quebrada.

El cuerpo que habitó a la niña de la luz,
más blanca que la luna blanca,
cargada de la ausencia de su amado,
desamparada en un medio sin gallinas ni vecinos de su pueblo
no pudo protegerla de la madre-guerra,
la espada estaba en su cuerpo de mujer sola.

la indefensión, cuerpo encarcelado y estocado
se clavó en las entrañas de la niña,
hasta que un relámpago como el fuego
encendió la hoguera
de su infancia rescatada,
y vio que las niñas de ciudad
siguen esclavas de la madre de la guerra.

Estándar