No quiero olvidar

En el espacio cotidiano,
sentada en el sillón de mi bisabuelo
una luz azulada da calor a este corazón perdido.
Rebusco palabras escritas hace años
como fotografías de tu existencia
marcada en fuego y viento
en estos mis dedos de pulso titubeante.
Hay signos de susurros inacabados,
besos en batallas perdidas de antemano.
Tocar esa percha en madera plomizo
donde la chaqueta panera
se deshacía en mis hombros
como un sueño que arropa la noche.
Decir hola en noches de tormenta
sin respuesta,
dibujar tus manos con la timidez de una colegiala.
No saber qué hacer ni qué decir.

Y seguimos en silencio,
nuestro cómplice lenguaje.
Me deslizo en tus sueños,
a buscar la sombra
de que fuiste y eres real.

Anuncios
Estándar

“…Porque la muerte no interrumpe nada…”

Hace casi un año “que nos dejaste” mamá, que regresaste al Amor, nuestro hogar de procedencia. Tanta vida vivida no se pierde, se eterniza en quienes compartimos el tiempo contigo. Te siento muy cerca de mi, tu esencia, tu ser quedan impregnados en mi cuerpo, células, respiración…latidos. Estás presente cada día, me acuerdo unas semanas antes de “irte”, pasábamos tardes juntas, yo escribía y escribía y tu me preguntaste ¿Qué haces?… ¡ pues a ver si doy forma a esta idea…para la revista del pueblo…!anda léemelo , se titula “Epístola al Patriarca” para la Peña el Cántaro…sonreías…te gustaba…eso de
“ pies de barro…manos de viento…”, al día siguiente volvías a pedirme que te lo leyera, mamá ya te lo leí ayer, sonreías…que  pronto nos ibas a decir adiós.
No sabía que hacer en cuanto que el escrito saliera o no, me invadían pensamientos como: “…no tienes vergüenza, acaba de fallecer tu madre…no debes enviar el escrito…”, me paré, en quietud observaba esos pensamientos detenidamente, despacio, reflexionaba… me acordé de una frase de Einstein que dijo: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Decidí que si debía hacerlo, sé que a ti,  te hubiera gustado.
Todos los días te parecían bonitos, ya hiciera sol, lloviera…hoy está nublado, hay un viento fresco con olor a sierra, a infancia en la Veleta.Tardes en el pueblo, el rezo de rosario a las cinco de la tarde,todas las hermanas desaparecíamos de pronto por los rincones de la casa…que si depilarse…lavarse la cabeza…recoger trapitos…lo que fuera para escaquearnos de los rezos. Salir a la cerquilla…tu voz que me llama: Lolita coge la lechera…¡otra vez yo, no quiero, protesto y protesto , al final voy calle arriba. Me ensimisma ver a la mujer en silencio con el cazo de aluminio rebosante de leche recién exprimida de la vaca, con esa nata grande que dejaba en la cocción y en los labios de las niñas…Vísperas de feria , ajetreo de costura, viene la modista, algunas veces Matildilla, la Lourdes …! ahora le toca la prueba a la Antoñita…sobrehilar, coser los falsos… mamá ¡ quiero más descote… no me gusta… mas estrecho… ¡ así está bien ¡ ¡ que no …no… cedía con nosotras. Había veces que se enfadaba  y se iba a casa de la prima Angélica a desahogarse con ella, y claro a la hora de salir íbamos a que nos diera un dinerillo…se reía …! ya sabía yo que vendríais…! se le pasaba los enfados rápido. Esas semanas, antes de la feria la casa se revoloteaba… ponernos manos en la masa para hacer hojuelas, magdalenas, tiras y tiras de piñonate, roscos, tortas, a veces venía la Priscila a echarnos una mano, y luego llevarlas al horno de Frugencio, en el carrillo de la Consolación, ¡que ricas, calentitas y crujientes!. Mamá ¿ te acuerdas el día que limpiando me asusté por un ruido que no sabíamos de que?, era ella, la Consolación, entró en la casa y se fué directamente a rezar al Cristo de la Columna. La dos miramos a esa menuda persona orando, siempre pequeña, con su voz pequeña y moño pequeño. Y su hermano Manolo “Chape”, se sentaba en la esquina de la calle, le pedía al tío Miguel el periódico y le decía:”Ute deme erque sea porque to e mentira”, llevaba su gorra de laillo, se sentaba en su silla sobre dos patas apoyado en la pared. Desapareció de la esquina como el viento y la calle tiene la puerta abierta por si vuelve.
Noches cálidas de verano, me cogías del brazo y me decías:”anda Lolita vamos a darle las buenas noches a nuestros vecinos”, charlar con ellas, darnos un paseo por la plaza,nos inundaba una calma permanente.

Tanto sosiego y acogida como cuando te dije que esperaba un hij@, nunca reproches, solo calor y abrazos en las noches oscuras de mi alma. Te echo mucho de menos, cada segundo es un regalo de la Vida porque me aproxima de nuevo a mi lugar de procedencia, donde tu habitas !Madre!

Desde mi Espíritu en su Inocencia en su Inocencia a tu Espíritu ¡Madre!.
Un Agradecimiento sin límites, sin medida
a tu Amor generoso, a tu Alegría y Coraje ante las dificultades.
Nos has dejado una tarde de primavera,
entre el sabor de la sandia,
la costura entre los dedos,
y el calor de esta ciudad de tus paseos diarios.
La ventana esta triste sin ti ¡Mujer!.
La radio no se escucha en el frescor de la mañana.
Un silencio nos envuelve a tus hijas,
con el aroma del “negro Simón” de perlas y abanicos.
Desde tu Esencia me lanzas murmullos de Amor.
Ya habitas en el “Jardín del Paraíso”, y también permaneces en mí
¡tan próxima!que ¡a veces presiento! que no te has ido.
Tu voz es un latido acompañante de ternura y esperanza.
¡Tú, mi tierra y cireneo!

                  En mis sueños construyo una escalera de Jacob para ir a visitarte,
hasta entonces el tiempo avanza. Y tú estás en cada hija…
El poeta Luis Rosales nos dice                                                                          “…dame la mano, sí, dame la mano
así en la vida como en la muerte,
así en la tierra como en el cielo…
porque la muerte no interrumpe nada”

Estándar