La lectura, la escritura: “Llaves que abren puertas”

He estado buscando entre mis diarios momentos en los que leer ha sido mi salvoconducto al encuentro conmigo y con el otro, y son tantos en los que ha sido mi compañero mas leal, que como dijo Vicente ferrer : “ La utilidad de los libros es que inspiran y ayudan al hombre para entender y descifrar su propio corazón”. A través de ellos “ conozco ” a personas que existieron en otro tiempo y espacio. Adentrarme en sus mundos por los escritos que nos legaron, me enriquece, me ayudan a conocer un poco mejor mi laberinto-interior, a buscar salidas en circunstancias oscuras. Leer y escribir son anclajes para ampliar mi conciencia, me liberan de prejuicios y estrecheces del propio ego y de la rutina cotidiana.
Cuando leo: pienso, recuerdo, selecciono, elaboro, interiorizo, personalizo…Hago mio lo leído, trasciendo mis limitaciones, porque el escritor me cede parte de si mismo para mi crecimiento personal, nos sumerge en su universo de sentimientos, sueños, miedos…y nosotros, los lectores somos testigos activos, podemos hacer nuestro lo leído, reinterpretamos, revivimos en una nueva vida nuestra propia vida.
Compartir con otras personas lo que nos ha parecido un libro, cada cual desde su ángulo, desde su estructura y evolución personal, unos perciben lo que otros no han visto, ¡tantas lecturas como personas que lo han leído!…y ese intercambio de ideas…pensamientos, son vivencias que podemos vivir de manera espontanea con un amigo o familiar, y también con un desconocid@ hoy por ejemplo, estaba esperando el autobús y llevaba conmigo “Hábitat” de Salvador Luque, se sienta una mujer a mi lado, enlutada y escuálida de unos 70 años, con un brillo de nácar en sus ojos negros, sostiene un libro en sus manos de seda… me mira y su voz suave me pregunta ¿Qué libro es? pues…se lo entrego…y usted…pues…me lo entrega: “ La estirpe de la Mariposa” de Magdalena Lasala…y allí estábamos las dos hablando de “ nuestros amplios mundos”…me cuenta que su compañero de camino murió hace tres meses… estoy muy sola, y leer es lo mejor para mi…”.
También podemos compartir de una forma más pactada ( en el sentido de fijar de antemano 1 día, hora y lugar concreto, para ese encuentro de tertulia, sobre un libro determinado, elegido entre todos ), como es el caso de los “ Club de Lectura”.
Mi hermana Nani está en el grupo de la Biblioteca de nuestro pueblo, El Viso, cuando nos vemos, casi un habito es hablar sobre lo que estamos leyendo…pues ahora me dice leemos “ El camino ” de Miguel Delibes, precioso libro que te sumergen en la historia de Miguel “ el Mochuelo” y sus amigos, de una ternura y frescura que llegan hondo, hondo…, o “ El animal moribundo ”de Philip Roth: sorprendente, fuerte, directo, de una confidencia absoluta y abrumadora.

En más, de una ocasión me he preguntado ¿Por qué leo este libro ahora y no otro?¿casualidad?…¡no se!…puede que sean ellos los que nos elijan, algo tengo que aprender…algo me tienen que decir… a veces no escucho a nadie (pienso) y” ellos me hablan”, me dan claves…pistas…crean en mi “nuevas sinapsis neuronales”, no hay escapatoria, no hay simulaciones, mascaradas …solo el libro y yo gobernamos.

Me acuerdo cuando tenía 10 u 11 años me adentraba en “ Las aventuras de los siete”, en la cueva de los bandoleros, o los secretos del acantilado…con los tebeos de “ Nancy y sus amigas”, que me los dejaba Manoli, la del rubito, tenia cajas repletos de ellos, mis ojos se abrían como platos ante la visión de tantas historias …
Ya mas adolescente me encantaba escribir, leer, en una habitación pequeña del patio en la casa del pueblo, era mi refugio, una mesa pequeña, una silla diminuta y allí mi mundo se ampliaba : leer los poemas de León Felipe, de Kabafis, de Walt Witman con sus “ Hojas de hierba” o el “Canto a mi mismo”, o los profundos pensamientos de Herman Hesse en “ El lobo estepario” o “ Sidharta, y luego hablar de ellos con alguna hermana, nos identificábamos con esos sentimientos de amor , desamor, tristezas y luces …y luego en la Universidad entre mis libros obligados de texto, no me faltaban entre los folios de las carpetas mis tebeos de Zipi-Zape, de Mortadelo y Filemón,(me daban un punto muy bueno, ante los nervios de exámenes, o para provocarme reír y contagiar a mis compañeras…), entremezclados con la filosofía de Heidegger, de Epicuro…que comentaba con mi amigo Manuel Rubio( mi filosofo predilecto), ¿recuerdas nuestros paseos por la ciudad Nazarí, y
esos vinitos dulces…hablar de la vida y de la muerte, de la nada…? las preguntas eternas sin respuestas…

Desde que nacemos nos comunicamos a través de sonidos, palabras, con ellas construimos el mundo en el que vivimos, expresamos lo que somos y sentimos con palabras, y en la ausencia de ellas también hay signos de comunicación. Nietzsche nos dijo: “ las enfermedades del alma son enfermedades del lenguaje”…y el poeta Luis Rosales nos muestra: “Cada vez que digo una palabra se hace un milagro, y cuando digo la palabra envidia, el mundo amarillea, y al pronunciar la palabra azucena se abre misteriosamente una flor”.
Quiero compartir con vosotros algunos de los libros más recientes que he leído: la Biografía de la escritora alemana Claire Coll, cuenta que estando exiliada en Nueva York, en 1940, cuando la derrota de Francia por la Alemania-nazi, le dijo a su compañero, también escritor: “…Quizás vayamos a envejecer y morir aquí, en el exilio… no repuso Yvan¡ habrá que luchar para aplastar a ese loco sanguinario que domina Europa, ¿lucharemos con nuestras manos? pregunte, la pluma es más poderosa que el brazo, me respondió. Hay un trabajo más urgente que cavar trincheras: movilizar los espíritus”.
Y el libro “Conciencia contra Violencia” de Stefan Zweig, me llevo a conocer a uno de los primeros libres pensadores de la historia: Castellio, un desconocido para mi, que luchó, con su palabra y con su vida, contra la intolerancia religiosa y política de Calvino, y le denunció del asesinato y tortura hasta la muerte del médico aragonés Miguel Servet. Mi ser se emocionó al conocer a Castellio.

Leer, escribir…son llaves que abren puertas a esa libertad de pensamiento y del espíritu.

En mi mesita de noche también pequeña, como la de la habitación del pueblo, me acompañan: “Invitación a la serenidad” de Seneca, una Antología del poeta Juan Ramón Jiménez, y “El libro del desasosiego” de Pessoa… Y tu ¿qué estás leyendo?… podemos tomar un café y comentar…intercambiar impresiones.

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2 thoughts on “La lectura, la escritura: “Llaves que abren puertas”

  1. May dice:

    Mari Ló estoy completamente de acuerdo con lo que escribes porque la escritura y la lectura nos ayudan a nuestro crecimiento personal.

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