ELEGÍA A MI MADRE

Desde mi espíritu en su
inocencia
a tu espíritu, Madre.

I

Un agradecimiento sin límites, sin medida
a tu amor generoso, a tu alegría y coraje ante las dificultades.
Nos has dejado una tarde de primavera
entre el sabor de la sandia,
la costura entre los dedos
y el calor de esta ciudad de tus paseos cotidianos.
La ventana esta triste sin ti, ¡mujer!,
la radio no se escuche en el frescor de la mañana.
Un silencio nos envuelve a tus hijas,
con el aroma del negro simón
En mis sueños construyo una escalera de Jacob
para ir a visitarte,
construyo constelaciones y desiertos y mareas
y atajos en mis recuerdos,
que me lleven
a tus uñas pintadas de rojo
tan rojos como señales
en ese tu caminar lento y sin fisuras,
a tu voz, latido acompañante.
En algún lugar de mi centro habitas
tan próxima que a veces presiento que no te has ido.
Eres mi tierra y cireneo.
Tanto días vividos contigo, tantas noches a tu lado,
hemos entrecruzado miles de sentires, llantos y risas,
no se pierden en mi olvido ni en tu olvido.
¡Madre! Eres mi sueño, espíritu, inocencia…

II

Cuando paso por delante de la terraza
de Costa- sol
instintivamente mi cabeza gira
hacia la mesa del centro,
como buscándote, madre, en tu mediodía de bíter kas.
Esa gracia natural cuando
te dirigías al camarero cordobés-moreno-guapo,
tus manos de niña que siempre eres
con ese trozo de pan en tu bolsillo, caramelos
y en tu mesilla de noche no faltaba las velas y cerillas..
en tu memoria quedaron grabadas muchas noches sin luz.

Ahora no te veo en tus tardes de fútbol
ni cuando la plaza de toros se
levanta para el ruedo.

III

Echo de menos verte y acompañarnos
echo de menos pasear a tu lado.
Antes de tu viaje definitivo creí no poder vivir sin ti
y vivo, no sé cómo.
Eras más yo que yo misma
Y ahora no sé quién soy.
Fui parida y creada en tu cuerpo y bebí de ti
y me alimenté y me dormí en ti
y ahora no estás ¡no sé cómo vivo!.

IV

Cuando paso delante del portal de tu casa
miro a través del cristal
el poyete donde te sentabas,
tu asiento de piedra. Lo miro. Me detengo.
Te imagino, te veo allí. Sentada. Esperándome.
En mi aliento de neuronas, de corazón, de arterias y manos
hay jardines y parques
y terrazas de sol con panes calientes.
Ahí el tiempo no existe
y creo tardes y mediodías y alianzas, Mujer-Madre.

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2 thoughts on “ELEGÍA A MI MADRE

  1. Antonia Caballero dice:

    Hermana Lola, gracias por tan hermosos poemas dedicados a mamá. Me has hecho revivir esos especiales momentos que todas hemos vivido con ella y cada una de sus siete hijas a su manera.
    La imagino feliz leyendo tus palabras y mi espíritu se conmueve al sentirla tan cerca.

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