No me detengas

¡Ay amor! no me detengas,
he de ir en busca del tren del olvido,
y tu mirada en mis manos
puede entorpecer mi paso lento.
¡Ay amor! no interrumpas mi
camino de sombras,
y ¡aléjate al levantarse el alba!
cuando aun duerme
el halcón dorado
y la luna en su morada
reside ausente.
¡Ay amor ! cobijaste
en tu morada de oro
Y yo ¡casi sin notarlo!
te ofreceré mi alma blanca,
Pero antes ¡Amor!
no me detengas,
he de ir en busca
del tren del olvido.
( Del libro inédito “Confesiones de un disfraz perfecto)

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