La tarde se va abriendo

Esta lloviendo.
Llora la tarde.
la tarde es un llanto que canta.
La tierra lagrimea
Es un llanto de cuna.
Triste lluvia que canta.
He buscado a las nubes negras
y les he pedido
una tregua de sol-abierto.
Sonríe la tarde,
la tarde se va abriendo
y el corazón de mi mundo
se hace de oro.

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Las palabras de Shakespeare se diluyen

Ser o No ser…
he ahí la cuestión…
las palabras de Shakespeare
se agolpan una y otra vez
Ser o No ser…
una y otra vez.
Salgo de mi ensimismamiento cuando escucho los pasos
de Gabriel hacia mi cuerpo. Me besa en los labios
y sus palabras de buenos días recién inagurados.
Pone música en el equipo, que ya le queda poco para agonizar.
Es suave y dulce el sonido…se escurre entre los dedos…
si fuera seda, es seda el sonido en la casa…me han entrado unas
ganas enormes de escuchar “El Quinteto para cuerdas de Bruckner”.
No quiero moverme. Las palabras de Shakespeare
se diluyen…

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NO SE HOMBRE DE TI

Quiero ser
el crepúsculo lento
en tu alcoba
enamorado,
así extraña
lejana
y sonriente.
Quiero inventarte aquí
en la palma de mi mano
destruida.
No se ¡hombre de ti!
caballo noble
noche fértil.
Y presiento el rostro
de la altura
y de la tierra
jugar
en mi pecho
en mis labios
y en mi sexo.
Y las hojas
las calles
los vientos
temblando
en la bolsa oscura
de la vida
y con mi cuerpo.

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EVOCO

Quiero llenar esta habitación mía de aquellos días,
rememorarlos una vez más para percibir
que no fue un sueño.
Aquellos años atrás…
Felicidad por intuir que Marisa no es un sueño,
ni Carmen, Bertha, Celia… ni aquella
profesora de literatura, ni Fidel, profesor de
griego y filosofía.
Que aquellas “escapadas” por la ventana oculta
¡no fue un sueño!
y los cabreos con la directora,
y la ilusión por ver al chico que te gusta,
y los “atracos” al comedor con sus “regalos” de
chocolate, leche condensada, vino, galletas,
y los días de la piscina con los chicos,
¡no son un sueño!.
La amiga Mendoza, disfrazada de cura,
drácula, político, del visitante nocturno- boyero
delante de nuestras ventana
y aquellos días en la enfermería de “cuarentena”
sin males y con risas.
de la compañía de mi hermana
May y su ayuda
dándome clases de latín, matemáticas…
De mis paseos con Paco Gago, Lucia, Carlos
y con el tímido y maravillosa Vadal
en aquellas tardes de primavera del parque verde e
inmenso
¡no son un sueño!.
De nuestros disfraces el día del maestro:
charlestón, cantantes cubanos…folklóricas…
y esos cigarros fumados en los servicios
a escondidas y compartidos,
o las escapadas en las clases de religión
¡no fue un sueño!.
Cuando “ayudábamos” al cura en la misa con
las “meriendas” de vino dulce, hostias…
Las noches en la “zona” y los porrones de
Zurracapote,
y las clases de música escuchando a
Moustáki, Vivaldi…De cuando vi por primera
vez el mar en mi primer viaje fin de curso,
deslumbrada, maravillada.
Y las partidas de ajedrez en “Bohemios”
¡no es un sueño!.
Y como me aprendía de memoria
las cartas de mi primer amor y la esperanza.
De las noches de los viernes en el cine “fórum”
¡no es un sueño!.
De cuando los chicos piropeaban a Maite
“la divina” y su alegría
Y aquellas palabras…
veloz como el payaso de la mitología
¡no es un sueño!.

Y tanto, tanto más…

Gracias Memoria
por tener la certeza
que una parte de mi historia
¡no es un sueño¡.

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De la campiña verde

De la campiña verde y hermosa tú
del valle árido y solo yo
el aire el mismo y el amor
corazón cansado y amigo amor.
Ese día de agua surgiste
entre paredes de llamas me envolvía
temor de luz y deseo de luz
ni hablé ni hablaste, sonreíste.

Se iluminó la casa en tu presencia,
el silencio, espejo reflejado,
tan cercanos los cuerpos, ni una voz.
Andabas por el pasillo, delgado, sereno
habitando siempre, blanco, atento
te recogí todo rápido para que no te fueras.

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Escarbar con mi boca

Escarbar con mi boca
el nacimiento de la vida
penetrar en la esencia
y corazón de la tierra,
¡como me duele
el dolor de la muerte!
y este aire
acariciante y fugitivo
en su fugaz rostro
me envuelvo
y me rebelo.
Quiero morder dulcemente
el alma de la vida
llenarme del aroma
amargo de la tierra,
rodeada de pájaros verdes
que me trasladen al
propio corazón humano.
¡Ay como me duele
el dolor de la muerte!
y en este mi dolor
oscuro y llano
me envuelvo
y me rebelo.

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Buscando la paz

Hablamos de escribir un poema sobre la paz
y no sé qué decir,
qué palabras descifrar en este papel en blanco
sobre mi mesa de estudio,
y un dolor que se me agarra muy adentro
porque no encuentro la paz.
En este mundo de locos
esas tres letras son cogidas y tiradas
como papel de basura
algo que solo sirve para estruendo y pretensiones,
¡ no sé qué decir!
qué esperanza puede brotar en este
corazón desnudo.
Reconocer un brote de vida en el
espejo del hombre o mujer
que cada día nos cruzamos en cualquier calle.
Y yo quiero inventarte en mi universo
por siempre,
en montes y llanuras, ríos, lluvias y senderos,
creer que es posible su existencia
tan vulnerable como el niño de mis ojos.
En la esencia de la vida habita
cóncava palabra.
Que dolor porque en mí no está
y soy barro seco sin ti, paz.
Estoy delante de un papel
el bolígrafo se desliza a trompicones
y te convoco en esta tarde de invierno,
te grito y te nombro
y suplico tu presencia.
Un mar de hiedras
son mis venas convocándote,
navío sin tregua es mi corazón
con tormentas y furias desveladas.
Quiero crearte en mis uñas y dedos,
en mi vientre de mujer.
Descansar en el valle del hombre
y tú paz ser silencio y esencia.
Estoy sentada en mi despacho
y has entrado de puntillas
invitándome a un café.

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